Juan Manuel García Guzmán, creador de preciosas esculturas decorativas con el reciclado de metal

  • Sus trabajos reconfiguran paisajes de imágenes rodantes

Por Raúl Bañuelos

El reciclaje es la obtención de materia prima a partir de desechos. Ya hemos demostrado en esta sección de Cultura Popular cómo a partir de llantas usadas se pueden originar vistosas macetas y jarrones, como las producidas por don Candelario Rodríguez en esta localidad, ahora conoceremos cómo a partir de autopartes se pueden construir figuras decorativas en manos de Juan Manuel García Guzmán.

Es en los talleres automotrices y  en los centros de acopio de fierro viejo donde Juan Manuel acude de manera regular para  obtener su principal arranque de inspiración: loes deshechos metálicos.

Diversas piezas como autopartes, refacciones de bicicleta, accesorios como tuercas y  rondanas, son rescatadas de los montones de  desperdicios férricos, que luego de ser separadas y clasificadas, dan inicio al juego de la decoración y  del montaje en el ingenio de nuestro entrevistado.

También son importantes para él las herraduras, los accesorios de las yuntas y las antigüedades, piezas que ensambladas una con otra, vienen a recrear un tipo de nostalgia campesina, pues el  migrante que llega de Estados Unidos las adquiere y se las lleva como objetos de lujo para sus casas,  pero a la vez en recuerdo y en memoria de una etapa de la historia primitiva en la cual abundó la pobreza y un sinfín de  calamidades.

Las herramientas básicas de Juan Manuel son  la máquina de soldar, la pulidora, la  cortadora y el compresor. Cuando el ruido de la pulidora se escucha o cuando inician las operaciones de soldadura, algo está sucediendo en su taller. El metal, primero rechazado, está adquiriendo  nuevas formas. Es en ese proceso de transformación donde se erige una escultura peculiar.

“Tengo ocho años elaborando artesanías. En los últimos años me he dedicado a reproducir las mismas figuras; la experiencia nos permite definir qué piezas son las idóneas para elaborar ciertos adornos y por ello se nos facilita su realización en periodos más cortos de tiempo. También dedico horas en la invención de nuevos modelos, ya sea por sugerencia de los clientes o por iniciativa propia; esta tarea es más compleja porque tienes que adecuar la pieza a una imagen que tienes formada en la mente;  por ello se le dedican más horas, en quitar, poner, soldar o deshacer si no te gusta”.

De esa manera el creador diseña servilleteros, cristos, lámparas, relojes, percheros, porta retratos, Quijotes, personificaciones charras y figuras de animales.

“Estas piezas son compradas por nuestros migrantes, quizá como lujo, pero también para enseñanza de su familia, pues las juventudes de la Unión Americana ignoran los procesos de evolución que tuvieron los enceres domésticos como las planchas, las máquinas de cocer; aquí en México las vemos como antigüedades, pero éstas, una vez que se acompañan con otro accesorio en mi taller, componen un binomio artístico de uso colonial y de emotiva belleza”.

Explica Juan Manuel García que este es el mayor atractivo de su tienda de artesanías, y aunque también trabaja la madera, el reciclado en metal le ha dado impulso a sus ventas. “Sí tienen venta mis trabajos, son muy apreciados por los visitantes;  es lo que mantiene a la tienda”, nos dijo.

¿Cómo aprendió esta labor?

“La aprendí yo solo; fue una inquietud de hace muchos años, pero tampoco  niego que fue por  la misma necesidad de adquirir un peso extra, de verse en momentos sin trabajo; de ahí nació la idea de hacer algo novedoso.  Esto fue lo que se me facilitó más realizar, la elaboración de figuras decorativas con desechos de metal, dado que ya tenia conocimientos de herrería y las herramientas, principalmente”.

“Eché piezas a perder cuando empecé; veía las primeras piezas construidas y al final tenían forma de nada, pero con la dedicación  lo superas, además la misma gente te va dando las ideas; te dice qué puede ser atractivo para los demás; se toman en cuenta sus propuestas y ya uno mismo le va dando su enfoque y su estilo personal”.

-Por ejemplo, aquí vemos una máquina de cocer antigua, ¿Qué puede hacer con ella?-“Esa máquina de cocer de por sí ya tiene un precio nada despreciable en el mercado por ser una antigüedad,  pero si le agregas un reloj, una lámpara o le incrustas un porta botellas, aparte de  adorno, le das un uso, es ahí donde su precio se incrementa un poco más, cuando le adhieres otro accesorio”.

“Se han hecho por encargo esculturas de gran tamaño, pero han sido básicamente por pedido de clientes de otros estados… La economía de hoy no permite que en Jerez un cliente común destine una cantidad importante en la compra de un adorno, aunque sí hay quien se da esos gustos y con gusto les trabajamos”, agregó el artesano.

El reciclado de metal, elaborado por Juan Manuel García,  esconde grandes misterios de nuestros antepasados. Reconfiguran paisajes de imágenes rodantes, que luego de ser labradas están ahí, estáticas para ser apreciadas. Sus artículos los podemos adquirir en el callejón artesanal, a unos pasos del Edificio de la Torre.

 

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