Tomacito Acosta, 70 años descubriendo formas preciosas en la madera

*El material es muy noble, se presta para despertar fantasías, decía el ebanista

Por Raúl Bañuelos

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Fachada de un confesionario que se encuentra en el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad en Jerez.

Hablar de los juguetes populares es regresarnos varias décadas en el tiempo, es referirnos a los juegos que le dan vida y sentido a la infancia, a ese momento donde se crean mundos imaginarios.

A lo largo de muchas generaciones los mexicanos nos hemos divertido y hemos desarrollado destrezas y habilidades;  hemos retado a la suerte y hemos creado diversos escenarios a través de juguetes como el trompo, el yo-yo, el balero,  el caballito o la troquita  de madera.

En esta edición La Voz de Jerez se enaltece por abordar la trayectoria de uno de los personajes más destacados en el ámbito de la artesanía jerezana y quien fuera pionero de la fabricación de juguetes tradicionales, además de  ser un gran ebanista que ha dejado sus obras a la luz para ser admiradas por propios y extraños, para ser copiada en famosas revistas de alcance nacional.

Niñez de ilusiones 

La familia de Tomacito Acosta  es oriunda de la comunidad La Trojita, Tepetongo; se establece en  Jerez en el año de 1927.

A los 8 años, siendo nuestro homenajeado  apenas un niño en edad escolar,  ya construía muebles de juguete con el reciclaje de la madera de las cajas que empacaban el  jabón de teja en ese tiempo, mismas que mandaba  primero a cepillar.

La elaboración de  troquitas, sillitas, mesitas, roperitos y demás accesorios, los  vendía en  el portal de Rosales de Zacatecas mientras que sus padres se dedicaban a sus labores; de las ventas, parte de sus ganancias las entregaba a su mamá, quien compraba con ello el maíz para hacer las tortillas, acción que lo hizo  ser más  responsable y valorar las cosas  a lo largo de su vida.

“El uso  de los juguetes tradicionales se va perdiendo;  los niños de hoy quieren juguetes de pilas, a control remoto, pero esa tradición tiende a desaparecer por consejos también de los padres, quienes les dicen a sus hijos que esas cosas  de nada les van a servir, es como apagar sueños”, expresan sus hijas, que también nos acompañan en la entrevista.

Ebanista para la vida

Con las inquietudes de cualquier adolescente, decide  a  los 13 años  ingresar como aprendiz a la carpintería  propiedad de Juan Pablo Ávila, quien tenía su taller sobre la calle Aurora; ahí trabajó  la madera en general durante 6 años.

Su ilusión de niño ya lo encaminaba a tomar por siempre el oficio de la carpintería.

De esa forma establece su propio negocio, ubicado este en calle Bizarra Capital, hoy posesión del Dr. Roberto Márquez González. Fue en ese domicilio donde desarrolló sus prácticas como carpintero, que más tarde las materializó en el labrado profesional de la madera, con la elaboración cuidadosa de chapeados hacendosos, así como la  fabricación y restauración de muebles de condición antigua.

Su obra  trascendió

Lo fino de su quehacer  recomendó a Tomacito Acosta. Gracias a su empeño  se le hacen encargos de valiosa trascendencia que apreciamos hasta la fecha los jerezanos. Por ejemplo,  tenemos el  Kiosco del Jardín Principal. Sépase que Don Tomacito Acosta tuvo que ver en la construcción de su techo en tiempos del gobierno de Rafael Arguelles, mientras que en el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad nos dejó dos vistosos confesionarios y unos soportes en forma de dragón que sostienen la mesa del Santo Sepulcro, además de realizar las decoraciones artesanales en los extremos de las primeras bancas del lugar, obras majestuosas que hablan por si solas de su entrega.

Otras muestras de su habilidad permanecen vivas en la Capilla del Diezmo, Parroquia de San José Obrero y en el cancel del Templo de San Rafael Arcángel en el Cargadero.

Su misión adquirió  fama, de forma tal que Don Tomacito Acosta era solicitado para dar ideas en la decoración de la Parroquia de la Inmaculada Concepción; fue también el creador del diseño de la corona que hoy porta  Nuestra Señora de la Soledad, que luego  el artista Pascual Torres trabajaría en oro.

El trabajo especializado de Tomacito Acosta llegó hasta Palacio Nacional, y siendo presidente de la  República Gustavo Díaz Ordaz, el jerezano le fabricó la marquetería de una de sus fotos oficiales, tarea que multiplicó la  difusión de su pericia, ya que luego se le pidió elaborar artesanías especiales para ser entregadas como regalo a varios gobernadores y funcionarios destacados de México.

Lo anterior son muestras de  sólo de algunos de sus trabajos preciados, ya que su labor rebasó los límites de la entidad zacatecana y del país.

Don Tomacito Acosta tuvo el  interés por inculcar el oficio a demás niños jerezanos, “no importó que le echaran a perder la madera, lo que nuestro padre pretendía es que aprendieran, y hasta les daba sus domingos para motivarlos a que regresaran al taller”, recuerdan sus hijas, quienes agregan que en el Colegio Daniel Márquez Medina fungió como maestro de artes plásticas, donde ya sus alumnos iniciaban con el modelado de madera.

Don Tomacito Acosta conserva trofeos y variados reconocimientospor su trabajo. Su amor por la cultura popular lo llevó a ser uno de los fundadores de la Unión de Artesanos de Jerez, a quien costó, también,  la gestión del  espacio para que los creadores tuvieran su  Mercado de Artesanías, y no sólo eso, ya se preocupaba por el bienestar social del gremio.

 Son innumerables las experiencias que podemos recibir de Don Tomacito Acosta, quien a través de su obra,  Jerez como Pueblo Mágicopuede presumir del talento surgido de sus manos y de su imaginación.

Como transmisores de la cultura popular, y siendo vecinos de Jerez de muchos años,  nos sentimos deudos con Don Tomacito Acosta. La aportación de hoy fue realizada con mucha humildad, y sentimos que esto muy poco para lo que él en vida se merece. Ojalá y existiera otra voz que valorara más el arte de este gran creador…

*Publicado en el medio impreso el día 7 de septiembre de 2011.

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