Los jerezanos necesitamos vivir de las bondades que ofrece nuestro Pueblo Mágico

Por Raúl Bañuelos

janitzio2En el sexenio de Amalia García alguien dijo que más o menos para el año 2020 los jerezanos gozarían de las bondades que ofrecería Jerez siendo Pueblo Mágico. Se dijo que para ese tiempo los prestadores de servicio vivirían del turismo y que los artesanos, bailarines y cantantes no se darían abasto en mostrarles a los cientos de visitantes la cultura de nuestra región y que, en recompensa a sus habilidades, recibirían muchos pesos como pago.

La persona que nos lo dijo  lo expresó así tan fácil como si con una varita mágica resolvería todos nuestros problemas. Pero ese fulano nos mintió a todos, pues estamos a muchísimos años de que eso suceda; está más que visto que las borracheras masivas que se realizan en el jardín y las remesas son de las pocas formas, hasta ahora, mediante las cuales la economía de Jerez se reactiva, no hay más.

Lo anterior lo comento porque hace unas semanas tuve la dicha de visitar Pátzcuaro,  Michoacán., un municipio que fue denominado Pueblo Mágico en el año 2002 y en donde  su economía se basa principalmente en la pesca, en la agricultura y en la artesanía.

¡Vaya sorpresa que me llevé al visitar este Pueblo Mágico! Sus avenidas atestadas de turistas, los restaurantes llenos de comensales, sus calles y banquetas limpias, sin basura; en sus locales comerciales predomina la venta de artesanías de madera, de cobre, de barro… en su tianguis salta a la vista la oferta de Nanches, una fruta amargosa del tamaño de un chabacano que combinan con salsa y la cual tiene tanta demanda como si aquí fueran las tostadas.

Al lado de estos puestos encontré infinidad de textiles; prendas de vestir y manteles hechos a mano y que son malbaratados ante la gran cantidad de mujeres que se dedican a trabajar el bordado sobre mantilla.

Enseguida fuimos atrapados por  los guías de turista, muchos de ellos niños, jovencitos,  estudiantes de primaria y secundaria que se saben al derecho y al revés la historia de su terruño; otros más,  adultos, que le ofrecen recorridos por el Lago de Janitzio, en el cual se encuentra la estatua más grande de México dedicada a su prócer José María Morelos y Pavón. Cerca de ahí abundan muebleras que ofrecen sillas, salas y comedores de tipo colonial fabricados de maderas finas a muy buen precio. En sus plazas resaltan la Danza de los Viejitos y los acordes de las orquestas indígenas que, con sus sones, le arrebatan a cualquier transeúnte unos pasos de baile…  No basta un día para explorar esta pequeña localidad de México y sus grandes riquezas.

Sin embargo, cuando me acordé que Jerez también es pueblo mágico, y que nada se compara con Pátzcuaro, recordé también que aquí los campesinos ya no siembran, que el comercio está desangelado porque la gente no tiene efectivo, que las calles están todas maltrechas, que el congestionamiento en fines de semana es intolerante, que algunos negociantes no barren los frentes de sus tiendas por atenerse a las hormiguitas, que por allá por el mercado tiran a la calle botes llenos de agua sucia y hasta con sobras de menudo o de pollo, lo que nos exhibe como mugrosos.

Con mencionar que hay señoritas empleadas de negocios  que barren, pero que le echan la basura al vecino o la arrastran con la escoba a media calle ante la flojera de levantarla; que algunas dependientas se la pasan masticando chicle y escuchando a todo volumen Bandamax y que poco caso le hacen al cliente; me acordé también que nuestras banquetas lucen llenas de limosneros o embarradas de caca de perro, por lo que no es posible caminar cómodamente sobre ellas.

Me acordé que, a veces, nuestro Mercado de Artesanías se encuentra con las puertas cerradas y que hay museos que no funcionan por falta de luz o porque sus sistemas ya están descompuestos,… fueron tantas las cotejos que hice que difícilmente puedo creer que para el año 2020 los jerezanos vayan a vivir de Jerez siendo Pueblo Mágico. ¡Mentira! Hay que ponernos las pilas. Los gobiernos municipales han hecho mucho pero es insuficiente. Jerez necesita de inventarse más atractivos para que el turismo no sólo venga a tomarse una foto y se largue a la capital; necesitamos ser creativos y recrear escenarios; tenemos una Presa del Tesorero abandonada y ahí pudiera ser un lago donde se ofrezcan paseos en lancha; tenemos un Callejón Angosto hermoso, pero si caminanos por él predomina el olor a orines, ya no se diga de lo peligroso que es pasar por ahí de noche por falta de iluminación; tenemos una Sierra de Cardos que requiere mayor inversión para que sea más interesante de visitar; tenemos un Río Grande que bien pudiera ser un arroyo artificial bien iluminado para darle vida a todo su corredor… son tantas las cosas que podemos hacer que sólo hace falta el dinero y la voluntad de los gobiernos por fortalecer este Pueblo Mágico.

Por cierto, en ese viaje a Michoacán me topé al alcalde electo Fernando Uc. Ojalá a él le haya nacido la idea de copiar algo y hacer cosas novedosas en Jerez, que nomás los regidores, con sus viajes a otros pueblos mágicos, no se ha podido avanzar en mucho; se nos van de parranda a estos pueblos y se olvidan de traer las buenas ideas.

Artículo publicado en el mes de julio de 2016 en la versión impresa de  La Voz de Jerez.

 

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